La mifepristona y el Cytotec son más efectivos cuando se juntan.

La mifepristona o RU 486 y el Cytotec son las pastillas abortivas más seguras y con mayor tasa de exito que existe actualmente, la Organización Mundial de la Salud avala el uso de estos fármacos para interrumpir con seguridad un embarazo. Son distribuidas en la mayoría de los países, sobre todo en Europa, Norte América, Ciudad de México, Cuba y Uruguay. En estos países y ciudades el aborto es legal, seguro y gratuito. La adquisición de los medicamentos no presenta un problema en estos lugares. No obstante, y aunque la mujer puede decidir realizar el procedimiento en casa; lo más recomendable que le pida ayuda a los profesionales o médicos sobre cómo realizar el procedimiento con seguridad.

¿Qué es el cytotec y la mifepristona?

Estas pastillas funcionan mejor cuando se combinan. Si bien es cierto que la RU 486 está clasificada como una pastilla abortiva; la tasa de éxito no es tan grande como cuando se combina con el cytotec, también llamado misoprostol. Este último originalmente fue creado pensando en ayudar a mejor a las personas que sufren de ulceras causas por el exceso de fármacos. Sin embargo, posee Prostaglandinas E1 o PGE1 que actúan en el sistema reproductor de los ovarios, su fecundación y parto.

¿Para qué sirven?

La unión de los fármacos inducen a quienes los toman a tener contracciones uterinas, provocando así hemorragias que resultan en el aborto. Este es el problema, si la mujer tiene algunos factores de riesgo tales como tener un embarazo múltiple, herpes vaginal, presenta anemia o problemas de tensión; el procedimiento no funcionará y podría poner en riesgo la vida de la mujer al causar hemorragias severas o una ruptura uterina. Lo mejor para evitar esto es consultar a un médico o especialista que verifique el historial médico de la mujer. Dará las indicaciones necesarias y advertirá con precisión los posibles riesgos según su caso.

¿Cómo se usan?

Si aún se pretende realizar el procedimiento sola y en casa; lo más recomendable es que ingiera los fármacos antes de las 12 semanas. El embrión no está desarrollado y su expulsión es rápida y fácil, además de ser menos doloroso. No es completamente efectivo cuando se está entre las 12 a 20 semanas, el peligro es mayor y los riesgos aumentan exponencialmente.

El procedimiento tanto supervisado como realizado por uno mismo es el mismo. Primero se debe ingerir la mifepristona y después de 24 o 48 horas, según sea el caso, tomar el cytotec o misoprostol. Para este último fármaco, hay que colocar 4 tabletas de 200 mcg (o su equivalente) debajo de la lengua o en la cavidad que está entre la mejilla y la encía; una vez disuelta, se mastican los grumos restantes.

Las contracciones y el sangrado deberían de comenzar a los 30 minutos de haberse tomado la pastilla. Si después de tres horas aún no ha sucedido nada, vuelve a repetir el proceso; es decir, hay que tomar nuevamente 4 tabletas. El sangrado en sí no asegura el aborto, hay que verificar que se haya expulsado con éxito el tejido embrionario. Antes de las 12 semanas, el saco embrionario tiene el tamaño de un frijol, por lo que se puede confundir con coágulos.

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